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Misión

¿Qué es la violencia doméstica?

¿Qué es la violencia sexual?

¿Qué es el acoso?

LGBTQ

 

Misión

Creación de una comunidad a través de la tecnología para mejorar los servicios
DV/SA:
_ Conexión del público en general con los recursos y programas locales,
_ Conexión de los programas locales entre sí, con los recursos, y
_ Aumento de la capacidad tecnológica de los programas locales.

¿Qué es la violencia doméstica?

¿Necesita ayuda de forma inmediata? Llame a la Línea Directa para la Violencia Doméstica del estado de Washington al 1-800-562-6025 V/TTY

De vez en cuando, todos tenemos desacuerdos con nuestra pareja. Se la denomina violencia doméstica cuando hay un patrón de control que hace uso de la intimidación, las amenazas y el abuso que aumenta desde actos aislados e individuales hasta una serie de tácticas múltiples y eventos reiterados.

La violencia doméstica se da cuando una de las partes en una relación íntima (un cónyuge, una pareja íntima o novio/a) reiteradamente intenta controlar y criticar los sentimientos, el comportamiento y las acciones de su pareja. Esta violencia puede ser física, sexual y emocional. En su forma más extrema, puede provocar la muerte. Aunque el abuso doméstico se produce entre adultos, a veces también los niños y ancianos pueden llegar a ser víctimas.

La violencia física incluye cualquier clase de puntapiés, golpes de puño, empujones o bofetadas que lastimen a otra persona. La violencia sexual incluye cualquier tocamiento o caricias no deseados y el acto sexual forzado o coaccionado en cualquier momento.

Incluso la amenaza del uso de violencia puede hacer que algunas personas se sientan atemorizadas y controladas. El levantar un puño, golpear las paredes, patear las puertas, mantener a una persona despierta durante toda la noche, amenazar con llevarse a los niños, lastimar a las mascotas, destruir objetos personales, conducir imprudentemente, aislar a los miembros de la familia o controlar los recursos tales como los alimentos, el dinero, los vehículos, el crédito o el tiempo pueden hacer que algunas personas se sientan atemorizadas o amenazadas. Los abusadores a menudo crean normas complejas que sus parejas e hijos deben seguir y cambian estas normas con frecuencia.

Las personas que sufren de maltrato en sus relaciones provienen de todos los niveles sociales. Nuestro nivel de educación, seguridad financiera, raza o grupo étnico, orientación sexual, capacidad física o mental, situación inmigratoria, religión o estado civil no nos protegen contra la violencia doméstica. La violencia doméstica se da en aquellas relaciones entre personas casadas o solteras, que salen o viven juntas, o que están separadas o divorciadas. También ocurre en las familias que tienen hijos y en las que no los tienen. La violencia doméstica se da cuando las personas han vivido juntas desde hace tiempo, o al poco tiempo de vivir juntas. Todas estas circunstancias pueden dificultar que una víctima busque ayuda o intente salir de esta situación.

No importa cuántas veces se le diga a una persona, o se le haga sentir, que la violencia es culpa suya, la verdad es que ninguna persona merece ser golpeada o maltratada. En muchos casos, la agresión, el maltrato y la violencia doméstica constituyen un delito. Aunque la situación de cada persona es diferente, y cada uno sabe qué es lo mejor y lo más seguro para sí, hay muchas cosas que las víctimas de la violencia doméstica pueden hacer para protegerse a sí mismas y a sus hijos.

¿Qué es la violencia sexual?

La violencia sexual es una forma de violencia que utiliza acciones, contactos, imágenes y palabras sexuales no deseadas de formas que son nocivas y traumáticas para otra persona. Hay varios tipos de violencia sexual: la violación y tentativa de violación por parte de un conocido, amigo, miembro de la familia, cónyuge o persona extraña, el abuso sexual infantil, el incesto o la explotación sexual infantil. La violencia sexual también puede asumir la forma de exhibicionismo, voyeurismo, llamadas telefónicas obscenas, caricias inapropiadas, exhibición de pornografía no
deseada y el acoso sexual en el lugar de trabajo, en la escuela o en las calles.

Cuando oyen hablar de violencia sexual, la mayoría de las personas piensa en la violación. Aunque es verdad que la violación por parte de un desconocido constituye una forma de violencia sexual, hay una amplia gama de contactos sexuales no deseados que muchas personas experimentan y que entran en la definición de violencia sexual. Aunque la violencia sexual puede adoptar muchas formas, todas tienen en común la pérdida de poder y control experimentados por la víctima.

Desafortunadamente, debido al silencio que rodea a la violencia sexual, con el tiempo se han generado muchos mitos para explicar por qué ocurre esto y quiénes son las víctimas. A menudo escuchamos cosas como, por ejemplo, “sólo las mujeres son víctimas de violación”, “un marido no puede violar a su esposa”, “ella me incitó a hacerlo al usar esos pantalones cortos”, y “ese niño debe estar mintiendo: su padre es un buen hombre”. Sabemos que todo esto no es verdad. Tanto las mujeres como los hombres pueden ser víctimas de violencia sexual. Puede existir violación dentro de un matrimonio. La víctima jamás incita a la violación y nunca se le debe culpar por el
comportamiento del perpetrador. Los perpetradores de violencia sexual a menudo son personas que asisten a la iglesia, tienen buenos empleos y gozan de una buena reputación dentro de su comunidad.

Las siguientes son diferentes formas de violencia sexual:

La violación es cualquier relación sexual con una persona sin su consentimiento. Constituye un acto de violencia que utiliza el sexo como arma. Hay muchos tipos distintos de violación y es también importante hacer una distinción entre ellos. La violación perpetrada por un desconocido se produce cuando la víctima no conoce a su agresor. La violación perpetrada por un desconocido puede ocurrir en cualquier momento durante el día y la noche, las víctimas pueden ser personas de todos los niveles sociales y la violación puede producirse en muchos lugares distintos.

La violación perpetrada por una persona conocida o en el transcurso de una cita es la que se produce cuando la víctima y el perpetrador se conocen. El perpetrador puede ser una persona con la que se tiene una cita, un compañero de trabajo, o el mejor amigo o vecino. El ochenta y cuatro por ciento (84%) de las violaciones se producen entre personas que se conocen. A veces, el perpetrador usa drogas y/o alcohol para someter a su víctima y perpetrar una agresión sexual.

La violación marital, una de las formas de agresión sexual de las que menos se habla, es la violación que se produce entre cónyuges. Debido a las barreras personales y sociales que existen para denunciar una violación marital, probablemente existe en proporciones mayores a lo que se supone.

El abuso sexual infantil se puede definir como cualquier situación en la que una persona adulta u otro niño le amenaza, obliga o manipula a un niño para que lleve a cabo actos sexuales. Muchas veces, el agresor no necesita emplear la fuerza física con la víctima. En cambio, se aprovechan de la confianza y autoridad de la que gozan. El abuso sexual infantil puede incluir exponer a un niño a pornografía, acariciar de forma inapropiada los órganos genitales del niño, hacer que un niño participe en un acto sexual con otras personas, y penetrar sexualmente a un niño de forma oral, anal o vaginal con el pene, la mano o cualquier otro objeto. El incesto es la relación sexual o el
tocamiento de los órganos sexuales entre un miembro adulto de la familia y un niño o entre hermanos.

Para que la violencia sexual se defina legalmente como agresión en el caso de una persona adulta, los actos que hemos descrito se deben perpetrar ya sea por la fuerza, amenazas o intimidación, o a través del uso de la indefensión mental o física de la víctima de la que el acusado es consciente o debería ser consciente. En los casos de violación infantil, debe existir una diferencia de edad entre la víctima y el perpetrador en lugar de la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza.

El acoso sexual es cualquier avance sexual indeseado, peticiones de favores sexuales y cualquier otra conducta verbal o física de naturaleza sexual. El acoso sexual a menudo se manifiesta de formas sutiles como, por ejemplo, comentarios sexualmente sugestivos, tocamientos no deseados, bromas equívocas o la exigencia descarada de contacto sexual. También se considera acoso sexual cuando el empleador utiliza comentarios, peticiones o comportamiento de tipo sexual al realizar promesas o amenazar a un empleado con respecto a su empleo. También
hay acoso sexual cuando un empleado siente que en su lugar de trabajo existen comportamientos sexuales generalizados que afectan los sentimientos de la víctima con respecto a su seguridad o su desempeño laboral.

¿Qué es el acoso?

El acoso es una forma de contacto no deseado entre dos personas que, ya sea directa o indirectamente, implica una amenaza o hace que la víctima sienta temor. Entre los ejemplos de acoso se consideran acciones como seguir a una persona, aparecer súbitamente en su casa o lugar de trabajo, hacer llamadas telefónicas molestas, dejar mensajes y objetos no deseados o cometer actos vandálicos en la propiedad de una persona.

La ley del estado de Washington define al acoso como cualquier incidente intencional de comportamiento amenazador, persecutorio, de vigilancia y/o coercitivo que se produzca más de una vez. El acosador pretende ya sea atemorizar, intimidar o amenazar a la persona; o el acosador sabe o debería saber razonablemente que su comportamiento puede hacer que la persona se sienta atemorizada, intimidada o amenazada, incluso si el acosador no tuviera la intención de intimidarla, amenazarla o atemorizarla.

Al contrario de lo que indica la creencia popular, el acoso puede afectar a cualquier persona, no sólo a las personas famosas. El acoso es un delito que provoca terror y ansiedad constante en la víctima. Desorganiza las vidas de las víctimas al infundirles temor ante eventos de la vida diaria: el timbre, el teléfono que suena o una carta. Las víctimas de acoso pueden tener pesadillas, sentirse deprimidas y fuera de control, o tener problemas para dormir o comer. El acoso también puede provocar problemas financieros si una víctima pierde tiempo de trabajo o no puede ir a trabajar debido a la situación.

El patrón del control de los comportamientos en el caso de acoso es muy similar al de la violencia
doméstica. De hecho, la mayoría de los casos de acoso, aproximadamente el 80%, involucra a mujeres que son acosadas por sus antiguas parejas del sexo masculino. Además, el 90% de las mujeres asesinadas por sus ex-parejas o parejas actuales fueron víctimas de acoso antes de su muerte.

El acoso puede tener varias formas. Los casos de acoso involucran relaciones interpersonales (por ej., antiguos novios/novias, ex-esposos/esposas, compañeros de trabajo, vecinos, etc.); personas extrañas (por ej., un admirador en el caso de una persona famosa, arrendatario desconocido de un apartamento, “admirador” desconocido en el lugar de trabajo, etc.); relaciones en las que el acosador piensa que él/ella es amado por otra persona (por ej., admirador/persona famosa, o empleado/supervisor); o el acosador realmente se considera a sí mismo como víctima de acoso. El acoso cibernético involucra el uso del Internet y otras formas de comunicaciones electrónicas para acosar o amenazar a alguien de forma reiterada. Esto puede involucrar el correo electrónico, el acoso en situaciones de chat en vivo, envío de virus o robo de identidad electrónica y también el envío de correo basura y pornografía.

Los acosadores pueden ser extremadamente peligrosos. Se deben tomar en serio todas las amenazas o contactos que puedan representar acoso, y se deben denunciar a la policía. Es sumamente importante documentar cada incidente incluyendo la fecha, hora, lugar y todas las palabras y acciones del acosador.

LGBTQ
La violencia sexual y doméstica son un tema serio de preocupación entre los miembros de las comunidades homosexuales/bisexuales/transexuales, como lo son para todas las personas. La violencia sexual y doméstica pueden afectar a las personas de estas comunidades de diversas maneras:

  • Los bisexuales, transexuales, lesbianas y gays experimentan violencia en sus relaciones íntimas en proporciones similares a las que se presentan entre los heterosexuales (Waldner-Haugrud, 1997; AVP, 1992)
    • Un 30% de las lesbianas informan haber experimentado agresión sexual o violación por parte de otra mujer (no necesariamente su pareja) (Renzetti, 1992)
    • Un 15% de los hombres que viven con una pareja de su mismo sexo informan haber sido violados, agredidos o acosados por otro hombre (CDC, 1999)
  • Los bisexuales, transexuales, lesbianas y gays pueden experimentar abuso durante la infancia. Pueden sufrir abuso en manos de sus padres u otras personas que no toleran la homosexualidad. Pueden ser objeto de abuso sexual por parte de adultos que reconocen que son “diferentes”.
    • Más del 11% de los jóvenes homosexuales de ambos sexos informan haber sido
      agredidos físicamente por miembros de su familia (Hetrick-Martin Institute, 1988)
    • El 42% de los jóvenes sin hogar (muchos de los cuales han escapado de sus hogares para huir de la violencia) se autoidentifican como gays/lesbianas (Victim Services, 1991)
    • Los bisexuales, transexuales, lesbianas y gays se enfrentan a desafíos adicionales para poder superar el trauma de agresiones sexuales sufridas en la niñez, debido a los mitos que indican que la violencia sexual durante la niñez puede haber sido la “causa” de su preferencia sexual
  • Los bisexuales, transexuales, lesbianas y gays pueden ser objeto de violencia sexual en el marco de un delito motivado por el odio
    • Un estudio sobre gays, lesbianas y bisexuales adultos mostró que el 41% informó haber sido víctima de un delito motivado por el odio después de los 16 años. (Herek, 1999)
    • La violencia sexual es más común entre los delitos motivados por el odio contra los
      bisexuales, transexuales, lesbianas y gays: los agresores pueden usar la violación para “castigar” a las víctimas por lo que consideran como transgresiones sexuales.

Durante mucho tiempo, la violencia doméstica y sexual ha pasado inadvertida en las comunidades con preferencias sexuales diferentes, debido a la homofobia y la ignorancia. Por ejemplo, algunas personas creen que la violencia doméstica siempre involucra a un agresor de sexo masculino y una víctima de sexo femenino. Otras creen que la violación siempre involucra la penetración con el pene. Estas creencias no tienen en cuenta la posibilidad de que exista violencia dentro de una relación entre personas del mismo sexo. Es importante tener en cuenta que estas creencias pueden encontrarse no sólo entre los heterosexuales, sino también entre las mismas personas con preferencias sexuales diferentes.

La homofobia generalizada que existe en nuestra sociedad significa que hay una escasez de servicios de apoyo para las víctimas con preferencias sexuales diferentes, y que dichas víctimas incluso pueden sentir temor a experimentar más violencia y acoso de parte de las personas a las que les piden ayuda. Incluso en los lugares donde hay servicios específicos para víctimas con preferencias sexuales diferentes, estas personas pueden sentirse renuentes a recurrir a estos servicios. Las comunidades homosexuales pueden ser pequeñas, incluso en las grandes ciudades. Recurrir a los servicios de una entidad específicamente dedicada a prestar servicios a los homosexuales a veces excluye la opción de anonimato e incluso puede requerir la interacción con amigos del perpetrador.

Cuando existe violencia doméstica en una relación entre personas del mismo sexo, los perpetradores pueden usar tácticas específicas para mantener el poder y control, entre las que se cuentan:

  • Amenazas de revelar la preferencia sexual de la víctima ante su familia, amigos o en su lugar de trabajo
  • El uso de la homofobia institucionalizada como, por ejemplo:
    • La policía puede no creerle a la víctima porque “las mujeres no cometen agresiones
      sexuales”
    • Es posible que no haya refugios disponibles para los transexuales o gays, y los refugios para mujeres pueden ser hostiles para las lesbianas
  • Reforzar los sentimientos que la víctima pueda tener sobre la posibilidad de que revelar el abuso de algún modo pueda presentar una imagen negativa de toda la comunidad de personas con preferencias sexuales diferentes. Muchos consideran que la comunidad homosexual es “enferma”: las víctimas pueden sentir temor a divulgar cualquier información que pueda reforzar esta creencia

Cómo buscar ayuda

Si usted tiene preferencias sexuales diferentes y ha sido víctima de una agresión sexual o violencia
doméstica, hay lugares donde pueden ayudarle. Existen varias agencias contra la violencia sexual y doméstica para los bisexuales, transexuales, lesbianas y gays. Estas agencias pueden ayudarle
telefónicamente si no están cerca de usted, y pueden ponerle en contacto con los servicios locales para bisexuales, transexuales, lesbianas y gays. En el estado de Washington, ese servicio es la Northwest Network (Red del noroeste). El Centro Nacional de Violencia Sexual y Doméstica (National Center on Domestic and Sexual Violence) mantiene una lista de servicios en otras áreas, incluyendo agencias que trabajan contra el acoso homofóbico y para garantizar la igualdad de derechos.

Si usted es un profesional que trabaja en servicios sociales, procure informarse e informar a su agencia sobre cuestiones relacionadas con las personas de preferencias sexuales diferentes, incluyendo los temas sobre violencia sexual y doméstica. Probablemente usted, sin saberlo, ya está trabajando con víctimas de estas comunidades. Su trabajo es hacer de su agencia un lugar acogedor que favorezca la salud de toda la comunidad